Los nueve síntomas que indican que es tiempo de cambiar de empleo

Fuente: El Financiero - Miguel Lopez Socio Recluta

Con tantos cambios en el aspecto empresarial, entre fusiones, adquisiciones y ventas de empresas, más un panorama geopolítico algo incierto después de las resultados en las elecciones de los Estados Unidos, quizá sea el momento menos adecuado para replantearnos nuestro futuro laboral.

Hoy en día la movilidad entre empleos es mucho más reducida y resulta más complicado cambiar de aires. Precisamente por ello, quizá debamos mostrarnos más alertas que nunca ante los problemas irresolubles que encontremos en nuestro entorno laboral, ya que nuestra voluntad por aferrarnos a nuestros puestos de trabajo, a costa de todo, puede arrojarnos a los brazos de diversos problemas de índole sicológica y social.

El profesor Gerald Brong señalaba, en un artículo en Quality Progress , que cambiar de trabajo debe ser visto como una oportunidad de mejorar y, por eso mismo, debe formar parte de un plan detallado, concebido de antemano y profundamente estudiado, sobre todo ahora que estamos en un momento en el que muchos saltan al mercado laboral sin red.

La periodista Elizabeth Conlin utilizó en las páginas de la revista de negocios INC la historia de Jan Pringle –la fundadora de la agencia de publicidad Pringle Dixon Pringle quien, aun sufriendo de desórdenes de estrés, no estaba dispuesta a abandonar la firma– y se preguntó: ¿cómo sabe usted cuándo es el momento de renunciar?

Estas son algunas de las claves que se ha identificados como síntomas de que nuestra relación con la empresa toca a su fin.

A. Remuneración inadecuada

La realización personal, alcanzar nuestros sueños de la infancia y gozar del reconocimiento de nuestros colegas y compañeros, son metas que más nos motivan. Pero la más importante, por mucho que nos cueste reconocerlo –especialmente en una entrevista de trabajo– es recibir un sueldo mensual que nos garantice nuestra estabilidad personal.

Esto se puede extender también a la seguridad que proporciona la empresa respecto a su futuro personal: si por un tiempo, sigue sin saber si el mes que viene seguirá trabajando en el mismo lugar, quizá sea hora de poner fin a dicha incertidumbre y buscar otro lugar donde las dudas no te atormenten a diario.

Aquellas empresas en las que el movimiento de contrataciones y despidos es mayor son menos productivas.

B. Trabajo aburrido

Cuando la única motivación presente es la económica, quizá sea momento de cambiar de aires, en especial porque puede ser el primer paso de un proceso que derive en algo más peligroso, cuando ya sea demasiado tarde para cambiar de dirección. No hay que confundir esta frustración, claro está, con la monotonía relacionada con la cotidianidad. Pero si en ningún momento se disfruta de la labor, algo está fallando.

C. Cambios en la vida personal

Determinados trabajos requieren del empleado determinadas exigencias que pueden encajar con los hábitos de vida de una persona soltera o que no tiene hijos, pero que son incompatibles con la paternidad o con una situación personal complicada (como hacerse cargo de una persona mayor). Por eso, si no resulta posible que la empresa se adapte a las necesidades del empleado, es preferible empezar a buscar otro trabajo que sí pueda encajar con lo que cada quien requiere.

En cualquier caso, una empresa capaz de mostrar cierta flexibilidad frente a los intereses de sus trabajadores, es una empresa preocupada por la felicidad de estos.

D. Algunos compañeros han dejado la empresa

El hecho de que mucha gente comience a abandonar la empresa puede indicar, entre otras cosas, que algo marcha mal y quizá no nos hayamos enterado. Lo mismo ocurre con las constantes entradas y salidas de personal.

Diversos estudios, como el realizado por los profesores Michelle K. Duffy y Daniel C. Ganster, señalan cómo aquellas compañías en las que el movimiento de contrataciones y despidos es mayor, son mucho más inestables y menos fiables para el trabajador, que en las que los cambios de personal se reducen a la mínima expresión, lo que repercute de manera negativa en la productividad.

E. No confía en la ética y cultura de su empresa

Ya no se trata simplemente de sentirse identificado con los valores y la personalidad que la compañía defiende, sino de cruzar la línea que separa la falta de compromiso con la sensación de que se está obrando mal de forma absolutamente consciente.

Cuando sabe que se está engañando a los clientes, se están utilizando mecanismos fraudulentos o que el comportamiento de los compañeros contradice sus principios morales, puede ser buen momento para saltar del barco.

Muchas veces, hasta le puede salvar de algún que otro proceso judicial (y remordimiento moral).

La falta de conexión con el entorno suele ser el paso inmediatamente anterior a la salida definitiva de la compañía.

F. Está desmotivado y “quemado”

Cuando el trabajo deja de ser divertido, aunque sea de vez en cuando, es signo de que las cosas van mal y que solo pueden ir a peor. El burnout o síndrome del quemado provoca que nuestro trabajo –muchas veces el que hemos elegido vocacionalmente– nos termine pareciendo pesado, que nuestra salud empeore y que terminemos aborreciendo lo que antes amábamos.

Aunque existen estrategias para mejorar la situación, en muchas ocasiones lo único que se puede hacer es, simple y llanamente, cambiar de aires.

Al principio, puede tratarse simplemente de sentir más estrés de lo normal, pero cuando los niveles pasan a ser inmanejables, es hora de empezar a plantearse una solución, por drástica que sea.

G. Su trabajo no es apreciado

Carecer en absoluto de feedback positivo puede indicar dos cosas: en primer lugar que, efectivamente, no está haciendo lo que se demanda de usted. En segundo lugar, que sí está realizando lo que se le pide, pero sus superiores no lo valoran. A veces no es nada personal, ocurre con todos los trabajadores de la empresa.

H. Se siente infrautilizado

Todo trabajo debería implicar un cierto reto hacia el empleado, puesto que es una de las mejores maneras de mantenerse alerta y motivado. La mecanización del trabajo a lo largo del tiempo, que provoca que no tengamos que plantearnos nuevas estrategias o metas, conduce al aburrimiento y al desencanto.

I. Ya usted no está en la empresa (mentalmente)

En un estudio publicado en Journal of Applied Psychology , sus autores señalan que el abandono mental de la organización suele preceder al físico, es decir, que la falta de conexión con el entorno suele ser el paso inmediatamente anterior a la salida definitiva de la compañía.

Es un proceso irreversible que muchas veces se alarga y que conviene identificar cuanto antes para no perder nuestro preciado tiempo en algo que ya está terminado.